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Ernesto Banderas   Técnica mixta sobre papel   Detalle Tríptico 100 x 80 c/u

BULIMIA NERVIOSA
Dr. Otto  Dörr


"Bulimia" es una palabra griega que deriva de¡ "bous" (buey) y "limos" (hambre). En griego se dice que es "boulimos" aquella persona que sufre de un hambre excesiva, lo que en castellano diríamos, "hambre canina". "Hiperfagia", también una palabra griega, significa comer en exceso. Ambas palabras se usan casi como sinónimos en clínica, aunque la primera pone el acento en el deseo y la segunda en el acto de comer. Episodios aislados de bulimia y/o hiperfagia empezaron a ser observados por distintos autores desde comienzos de los años 60, tanto en mujeres que usaban inhibidores del apetito como en momentos de la evolución de una anorexia nerviosa, enfermedad esta última ya conocida desde fines del siglo pasado. La primera descripción de bulimia no como un síntoma aislado, sino como una enfermedad independiente, se debe al autor chileno Otto Dörr (1972), siendo sus características las siguientes:

1) deseo imperioso de comer grandes cantidades de alimentos, realizado lo cual la paciente se provoca vómitos; 2) estas -crisis tienden a presentarse primero en forma episódica, para terminar transformándose en una conducta permanente; 3) otras manifestaciones son: estreñimiento, abuso de laxantes y compromiso del ánimo; 4) no hay aumento ni disminución significativa del peso; 5) es posible establecer diferencias clínicas esenciales con respecto a otros síndromes psiquiátricos, 6) la personalidad previa y la estructura familiar muestra cierta similitud con lo observado en la anorexia nerviosa; sin embargo, se postula su independencia con respecto a ella, dada la falta de pérdida de peso y el carácter dual de la conducta perversa; hiperfagia seguida de vómito. Como esta publicación fue hecha en castellano, no fue conocida por la comunidad científica internacional, aceptándose durante mucho tiempo como descripción original la hecha por el inglés Gerald Russell en la revista Psychological Medicine (1979): 1) La paciente sufre de un impulso incontrolable a ingerir grandes cantidades de alimento. 2) La paciente busca la forma de evitar el alza de peso, induciéndose el vómito, abusando de laxantes o haciendo ambas cosas. 3) La paciente tiene un miedo morboso a engordar. 4) La mayoría de las pacientes se mantiene en un peso relativamente normal. En 1980 el DSM-111 (Diagnostie and Statistical Manual of Mental Disorders), de la Asociación Americana de Psiquiatras, incorporó la descripción de Russell a su clasificación, agregándole algunos síntomas complementarios, como el ánimo deprimido y el autodesprecio después de los episodios de voracidad. El DSM IV distinguió dos subtipos: el "purgativo" (con vómitos y abuso de laxantes y diuréticos) y el "no purgativo" (sólo con crisis de hiperfagia, que alternan con períodos de dicta). Otros hechos asociados a esta enfermedad son los siguientes: mayor frecuencia de abuso de alcohol, drogas y anorexígenos: mayor frecuencia de conductas ¡repulsivas, como la eleptomanía; y alteraciones anátomo-fisiológicas tales como: compromiso de la dentadura, hipertrofia de las glándulas salivales, irregularidades menstruales y alteraciones del metabolismo electrolítico (disminución de los niveles plasmáticos de potasio, sodio y cloro).

Se trata de una enfermedad bastante nueva, casi podría decirse de la postmodernidad, que afecta a las mujeres jóvenes de los países desarrollados o en vías de desarrollo, no así a las de los países muy pobres, como los africanos, o con culturas muy diferentes, como la India. En USA la bulimia es mucho más frecuente en la población blanca que en los demás grupos étnicos. En la Anorexia Nerviosa - el otro gran trastorno de la conducta alimentaria- la incidencia y la prevalencia en los distintos países y culturas son similares a las de la bulimia, aún cuando lo que tienen en común es sólo el odio a la gordura. La AN es una enfermedad mucho más grave, porque pone en peligro la vida, siendo la preocupación de la paciente no sólo la gordura, sino la búsqueda de un cuerpo en cierto modo descamado, que no ocupe volumen en el espacio; la bulímica, igualmente detenida en la oralidad, en cambio, a no engordar, a pesar de sus "atracones" de comida, y de paso, a alcanzar una cierta armonía corporal que cree haber perdido.