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Mario Toral     Óleo sobre acrílico     144 x 336 cms

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO
Dr. Hernán Silva




El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones de carácter recurrente, las que provocan pérdida de tiempo, deterioro marcado de las actividades y malestar clínico significativo. El individuo reconoce que sus obsesiones o compulsiones son exageradas o irracionales.

Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes de carácter persistente, que el individuo considera intrusos e inapropiados y que provocan ansiedad o malestar significativo (egodistonía). El individuo siente que el contenido de su obsesión es ajeno y fuera de su control, sin embargo reconoce que son producto de su propia mente.

Ternas muy frecuentes de las obsesiones son la contaminación (por ej. contraer una enfermedad al estrechar la mano a los demás), dudas repetitivas (por ej. preguntarse a uno mismo si ha realizado un acto en concreto, como haber atropellado a alguien con el coche o haber olvidado cerrar la puerta con llave), necesidad de disponer las cosas en un orden determinado ( por ej. intenso malestar ante objetos desordenados o asimétricos), impulsos de carácter agresivo u horroroso (por ej. herir a un niño o gritar obscenidades en una iglesia) y fantasías sexuales (por ej. una imagen pornográfica recurrente).

El individuo intenta ignorar o suprimir estos pensamientos o impulsos o neutralizarlos mediante otras ideas o actividades (compulsiones). Las compulsiones son comportamientos (por ej. lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) 0 actos mentales (por ej. rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter recurrente, cuyo propósito es prevenir o aliviar la ansiedad o el malestar, pero no proporcionan placer o gratificación. La persona se siente impulsada a realizar la compulsión para reducir el malestar que lleva consigo una obsesión determinada o bien para prevenir algún acontecimiento o situación negativos (por ej. lavarse repetidamente las manos para evitar contraer una enfermedad). Las compulsiones más frecuentes implican tareas de lavado o limpieza, comprobaciones, demandas o exigencias de certeza, actos de carácter repetitivo y puesta en orden de objetos.

El trastorno obsesivo-compulsivo puede iniciarse en la infancia, al inicio de la adolescencia o a principios de la vida adulta. Su curso por lo general es crónico. Se cree que afecta a4 2.5 % de la población general, pero la cifra puede ser mayor ya que muchos sujetos no consultan por vergüenza.

Actualmente se dispone de tratamientos efectivos que mejoran o alivian significativamente los síntomas.