El mapa de la Vida
" ......estos territorios atravesados por grandes chorros de color
y signos dispersos y guiados por el rasgo regulador,
guardián de los equilibrios.
"


"Felipe Vilches" Santiago, Diciembre 1996.

Mapa de la Vida

Eduardo Guelfenbein inicia las exposiciones de pintura con un arte fílmico de imágenes de sociedad, arte, violencia o ritos religiosos al interior de las imágenes desde la adolescencia. EI artista es un chileno universal que nace en Santiago en 1953, y se traslada a Gran Bretaña a estudiar sus humanidades, para luego entrar a los 20 años a seguir las Bellas Artes en Milán, Italia. Participa en la Bienal de Venecia, y actúa en el arte callejero en U.S.R. Viaja a Australia, Nueva York, París, Suiza.....Ahora, con REVELACION, su expresionismo espiritual, en el MAC - Museo de Arte Contemporáneo, expone con su honesta gravedad paradisíaca, su nueva piel, que ha atravesado La metamorfosis de la Vida (1981) de los monos animados en recortes expresionistas y que en la década del 88 pregona que sin amor, nunca se obtiene la sabiduría, mientras une la Paz de la unidad bella de su propia revelación o fe en los procesos verdaderos.

Su universo intelectual se ha desbordado en la revelación del Paraíso donde retorna y fluye todo, de los siete universos, considerando co-creadores a Adán y Eva. Por lo tanto los círculos psíquicos se han disparado en la creación lírica hasta una vida vigilante del propio espíritu. Una panalegría de afectos entre el ángel, el Ying y el Yang, Lucifer, el espíritu, etc. que alivia el Valle de las Lágrimas, y porque pertenecemos al todo, todos sabemos en parte, en poco y mucho de lo divino en el hombre.

En 1994, regresa a Chile, su tierra natal, descubriendo migas de piel chilensis con la exposición de la Galería Hotel Kennedy en Santiago. Mientras, en Italia salen sus monitos zappies ecológicos, seres de papel que dan la alarma ambiental. En París, el crítico Gerard Huriguera lo califica de guardián de los equilibrios (1998), cuya elocuencia, soplo optimista y generosidad de su mano plástica están teñidos de una ardiente vitalidad, como en sus esculturas en bronce, la pintura de gran tamaño y collages. Primero, la revelación que se ha producido en Eduardo Guelfenbein en la década del 78 es tajante en su proposición mística primera, que nos afirma "La vida es cambio, Dios no cambia". Proposición tope que configura un recorrido del alma después de los conflictos y esfuerzos, pecados q deseos: alma que llega a sus signos de confianza y lealtad elevada a una Deidad Cósmica, única voz en el Jardín donde los ayudantes de la senda perfectiva son: intuición, comprensión, coraje, conocimiento, consejo, devoción y sabiduría. Testimoniando el fenómeno psicosocial revelatorio en sus escritos, luego viene el rezo agradecido y las cadenas de razones, porque gracias a la devoción realmente el artista se ha salvado. Es un arte nacido del desarrollo personal sin protección partidista, que se encuentra con el inconsciente del humano buscando las manifestaciones de su Dios revelado sin aviso, con todas las señales futuras marcadas por un misterio religioso. Después de que se desprendió de la otra piel, tiene ahora un documento conceptualizado de su confrontación vivencial entre el rostro y el infinito (Levinas) de una senda maravillosa, que convierte la manualidad sencilla de pintar en el color primitivo y en la práctica del arte en la sociedad.

El artista se presenta con su actividad artística como un arte comprometido en su función social y religiosa esencial. Su discurso plástico contiene esta universalidad de carácter personal, globalizando la sorpresa de las oraciones descollantes hasta otras que son verdaderas plantas carnívoras que persiguen el sentido espiritual del mundo. Las frases que quiero olvidar, tal es nuestro temor a la verdad."La salud no es la sonrisa del Cielo y tampoco la aflicción es el enojo de Dios", y otra que revela a la conciencia la devoción profunda, "Un gran poder espiritual es inherente.... a la lealtad mutua a una Deidad Cósmica". No es fácil salirse del estado de ingenuo; generalmente el ingenuo asombrado es un niño extraviado en la comprensión "insólita" de la Deidad Cósmica. El aprendiz se hace profundo cuando, abismado, desarrolla un Logos que lo explica y lo hace autoconsciente; por ello, salir a la revelación es un acto del Espíritu Santo.

Le damos la oportunidad de salir al espíritu de su anónimo accionar; así ampliamos tal revelación del desenlace humano. Hay tres vías "meritorias" que nos conducen a la revelación: a) la presencia de la fuerza inexplicable de un Dios tremendo y misterioso que se anuncia terrible y transcendente (Karl Otto, teólogo alemán ), b) la presencia de la fuerza en la esperanza de la crucifixión de Cristo, c) la fuerza misma del amor producido en la vida social como misterio para un hombre contemplativo e idealista. A aquel que está sellado por un destino superior, la ingenuidad le protege sus sentimientos absolutos como la misma concavidad y hacer cósmico que ubica al hombre en un espacio determinado y extenso.

Todavía Eduardo Guelfenbein con su servicio en el arte está en el proceso sígnico del amor de la pareja humana. Su sencilla ingenuidad de otras estaciones de la revelación ilustra sobre la esfera de la ciencia, el arte, la filosofía y la religión. No es extraño que en la revelación, algunas comparaciones hechas y cerradas por el sujeto con llaves personales, parezcan plantas herbívoras del espíritu. Por ello, que en la práctica de un arte de revelación bajo titulaciones agradables y verdaderas, encontradas en un exilio del alma, más que de un ciudadano civil, que osculta su identidad rusa, polaca y chilena. Se trata de una inquietud que, sin duda, ha devorado el alma de los filósofos y religiosos en todos los tiempos y que hoy, casi dejados éstos de lado por la evolución, tal acertijo existencial lo viven ahora los artistas, a los cuales les acontece el desarrollo psíquico y mental donde la Verdad, el Amor, la Belleza y la Fe son la vía láctea del cosmos artístico.

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